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QUIERO A COSTA RICA
¡POR ESO SOY VOLUNTARIO!

Ayudemos todos a hacer de Costa Rica un lugar más seguro, justo y estético para los costarricenses. Donemos un poco de nuestro tiempo para mejorar nuestro país.

UNAMEJORCOSTARICA.ORG es una organización no gubernamental, que busca unir esfuerzos entre la ciudadanía, la empresa privada, y políticos con conciencia social, para lograr un país más educado, más seguro y más estético.

A menudo me pregunto por qué nos ha costado tanto organizarnos como ciudadanos para poner cada uno de nuestra parte, nuestro talento, nuestro tiempo y recursos, para hacer de este país un lugar más bello.  Cuando viajo a lugares como Canadá y Europa, me asombra la capacidad que tienen sus pueblos de trabajar como hormigas hacia un fin común: el mejoramiento de la calidad de vida, por medio del trabajo honesto y bien hecho.

La pobreza de algunos pueblos radica no solamente en sus dificultades económicas, sino en la mentalidad y falta de educación de sus ciudadanos.  Para combatir este mal en Costa Rica, es necesario que los que hemos tenido el privilegio de ver sociedades más desarrolladas, nos unamos en un esfuerzo altruista, sin fines de lucro, para que nuestros hijos se beneficien del conocimiento acumulado por medio de la educación, cultura y experiencia. Aprovechemos lo bueno que tienen otros países, y apliquémoslo aquí.  Es obvio que no todo lo extranjero es mejor que lo nacional, pero algunas cosas son bastante evidentes.

¿Por qué seguimos haciendo lo mismo esperando resultados distintos?  Es hora de tomar nota de todo lo bueno que otros países nos pueden enseñar por medio de la experiencia. Temas como la seguridad ciudadana, el ornato urbano, los valores morales, no son del dominio exclusivo del aparato estatal, pues éste ha demostrado ser incapaz de hacer su trabajo. Por lo tanto, tenemos dos opciones: 1) ver como nuestros hijos heredan una infraestructura cada vez más deteriorada, una educación mediocre, una cultura de intolerancia, y una seguridad ciudadana cada vez más afectada por el hampa: ó 2) tomar cartas en el asunto, y ponerse a trabajar en las áreas donde el gobierno es ineficiente, por la razón que sea.

Claro que la opción de hacer nuestra parte directamente, no requiere abandonar el derecho de exigirle al gobierno que haga lo suyo. Simplemente es dar el ejemplo. Quizás al vernos limpiar áreas públicas, algún alcalde municipal se sonroje y trate de hacer mejor su trabajo. Quizás algún político se interese un poco en atender aquellas áreas que ya por tradición han quedado en el olvido: el sentido de estética, limpieza y seguridad que deben tener nuestras ciudades. Lo cierto es que cuando tomamos acción, la actitud suele ser contagiosa, y no faltará quien quiera sacar provecho. Para eso los políticos son muy buenos. Si el resultado es una Costa Rica más bella, limpia y segura, habremos logrado nuestro objetivo.

Los gobiernos de turno se aquejan de que no tienen los recursos necesarios para solucionar los más elementales asuntos públicos.  Por eso en los hospitales de la Caja Costarricense del Seguro Social, los ciudadanos que cotizamos mes a mes debemos sufrir largas filas, esperas y faltantes de atención médica, a pesar de que pagamos puntualmente nuestras obligaciones y cargas, tanto asegurados como patrones. Asimismo, se nos cobran impuestos específicos sobre el combustible y otros bienes con el fin de mantener las carreteras y espacios públicos, y sin embargo muchas de nuestras carreteras, sean municipales o nacionales, son una verdadera vergüenza.  Me da pena ver que en los sitios oficiales de algunos países, se hace una especial advertencia sobre el estado catastrófico de nuestras carreteras, así como del irrespeto hacia los peatones. Mi país no debería ser así.

Mientras que en países desarrollados, los estudiantes de primaria y secundaria reciben conocimientos técnicos sobre la seguridad vial, e inclusive los preparan para conducir un automóvil, en Costa Rica existe una carencia muy significativa de conocimientos técnicos de seguridad vial, y un grado preocupante de corrupción. A la vez, mientras que en los países desarrollados hay una fuerte presencia policial que hace respetar las leyes de tránsito, en Costa Rica existe una abrumante falta de autoridad en las carreteras.  El resultado es que los ticos hacen lo que les da la gana en las carreteras, irrespetando la integridad física y la vida de los demás ciudadanos.  Si a esto agregamos la falta de legislación que castigue con severidad las conductas temerarias y la conducción bajo la influencia del alcohol y las drogas, la situación se torna en preocupante, ya que estas circunstancias afectan directamente la calidad y la expectativa de vida de las personas.

En el exterior, a los ticos nos encanta llenarnos la boca diciéndole a todos que no tenemos ejército, y que gracias a ello, podemos dirigir los fondos públicos hacia la educación y la salud. Sin embargo, países como Canadá, que sí tienen ejército, no tienen nada que enviarnos ni en torno de educación ni de salud. Entonces de nada ha valido el eliminar el ejército, porque los fondos no están siendo bien destinados por parte del aparato estatal. De igual forma, tenemos una guerra en las carreteras, donde salvajemente los costarricenses se matan y matan a otros. Esto debe parar. Y para los adultos puede resultar difícil el cambio hacia la responsabilidad al volante, por lo que se hace necesario una fuerza policial con alta presencia y respeto. Para ello también habrá que tocar el bolsillo de las personas, que suele tener un efecto disuasivo muy importante. Con respecto a las nuevas generaciones, que es donde descansa la mayor esperanza de superación, habrá que trabajar fuertemente con la educación. Por eso nuestra organización se ha dado a la tarea de impartir conferencias a estudiantes de secundaria, sobre temas como la seguridad vial, para que los futuros conductores gocen de un grado mínimo de conocimientos técnicos en la materia.

Cientos de personas mueren año tras año en nuestras carreteras, y los políticos han fallado en su deber de crear políticas públicas sobre educación vial. En mi libro HACIA UNA NUEVA CULTURA DE SEGURIDAD VIAL, se nos confronta con principios de seguridad vial que deben ser conocidos por todos los usuarios de las vías públicas.  Sin embargo, este esfuerzo hecho en conjunto con la Editorial Universidad de Costa Rica, parece haber pasado inadvertido, salvo algunas contadas excepciones, en el ambiente político. Por eso no podemos esperar a que los políticos se interesen en temas tan vitales, y que nos afectan a todos de manera tan profunda.

Es hora de actuar, poniendo cada uno nuestro granito de arena, por Costa Rica, por nuestros hijos.

Cuando veo la diferencia que las personas con conciencia social podemos hacer, me siento con esperanza, porque a pesar de los males que otros conciudadanos le han hecho a mi país, YO TAMBIÉN SOY TICO! y quiero hacer la diferencia.

Únete a nosotros, y juntos construyamos una mejor Costa Rica para todos. Nuestros hijos merecen heredar una mejor Costa Rica que la que nos heredaron nuestros padres.

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